Lóbrega travesía
El sonido de la lluvia afuera, contagiaba una helada sensación difícil de describir, muy parecida a un sentimiento profundo de angustia, pero más errático y abisal aún. El edificio no era de los más lujosos y tenía un aspecto lúgubre y de deterioro. Se podía sentir el aroma a paranoia, y cualquier grado de percepción, por minúsculo que éste fuese, podría percibir algo similar al peligro aunque quizá no se tratase de peligro realmente. La luz era demasiado tenue para lo que el joven que acababa de cruzar la puerta de vidrio esmerilado que resguardaba el pasillo de entrada, hubiese preferido. Sin embargo la noche era tan oscura que las sombras podían encontrarse en la luminosa obscuridad, e inundaban el ya casi intento de alma de aquella persona que se aproximaba a las escaleras; como quién deposita su mirada rota en el frío del mármol antes de ser acusado en el juicio que decide el rumbo de su ennegrecida existencia. El único foco que alumbraba el lugar titilaba queriendo escaparse de...