Cuando la Muerte llama a tu puerta
Cuando la muerte llama a tu puerta, no son muy diversos los desenlaces posibles. Las manos te transpiran y sentís que tu espalda va a traicionarte en cualquier momento. Tu visión disminuye, los ángulos se vuelven equívocos, aunque tu mente crea que estás agudizando todos tus sentidos. Los sonidos, se oyen en notas más graves y tus oídos captan únicamente melodías provenientes de órganos y timbales de iglesia. De repente, tu casa, el lugar más seguro para vos en el mundo, se convierte en un campo minado, se convierte en el escondite del enemigo. Y tus pasos son como anclas lanzadas en alta mar, eficaces pero también cruciales, sin retorno. Y al cabo de unos segundos, después del primer llamado, te intentás convencer de que la aldaba que compraste en uno de tus viajes, no se escuchaba tan cruda, de que sonaba menos al final de tu vida. No entendés porque sentís que un fénix albino te acaricia de esa manera la nuca, con su plumaje espectral. E intentás recordar el paso del tiempo, cuanto ...