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La Tierra de los Besos [Epílogo]

Es ideal, necesitás a alguien que te diga como sentirte. Y así, poder creer que tu felicidad es real, auténtica. Pero hay mucho más que el mundo tiene para revelarte. "¿Así que ahora sos alguien? ¿Qué significa ser alguien en una ciudad de nadies?" No creo que ni siquiera vos lo sepas. “Y te ama… y te besa…” Pero me encanta, esa manera que tenés de reponerte, de juntarte toda de nuevo. Me encanta, esa manera que tenés, de arquear tu cuerpo, para mi. Tanto, que pondría tu nombre sobre un trono,  junto a una corona. Pero en esta ciudad, nada brilla porque ambos sabemos, que elegimos la oscuridad. “Te ama, y te besa,   y te besa… y sonreís de pasión.” Y fue gracioso debatirnos cuan lejos podemos llegar sin nosotros mismos. "Podría haber sido la indicada, pero la dejé ir, sólo por un poco de gracia." ... “Y te besa…” ... Pero no hay más tiempo para debates, ni reflexiones nostálgicas. “… y te besa…” Sólo, para disfrutar el frío metálico de su beso, de su piercing en la ...

La Tierra de los Besos pt.2

"Podés encontrarme en mi cuarto dónde los besos no son gratis," Tenés que pagar con tu cuerpo. Y quiero saber, si sos alguien. Quiero saberlo... Porque en este espacio, en este lugar, sólo quien es alguien tiene una voz. Pero yo quiero escuchar como habla tu cuerpo. No quiero escuchar a una nadie. "Estoy saliendo con una chica. Llamémosla Rudy, aunque probablemente eso ya la habrá matado antes de que la presente a mi familia." ¿Por qué siempre alguien tiene que morir? No soy yo. No es el amor. Es la oscuridad que se materializa. Y te besa,  te besa... Y ya no sos nadie, en la Tierra de los Besos.

La Tierra de los Besos

¿Así qué ahora sos alguien? Todos estuvimos luchando contra nosotros mismos. Todos terminamos en estas calles dónde la lluvia  no rebota, se acopla cómo sal mortífera al asfalto. Y tu mirada y mi mirada y la mirada de todos divaga en un negro casi gris dónde todo parece terminar, pero no. Y la oscuridad te besa te toca te abraza te hace sentir,  te hace sentir que es la mejor compañera. Y te besa,  te besa y te besa.  Y no podés respirar… … …y sonreís de pasión. Pero antes de llegar creías que todo esto no te podía alcanzar creías que eras mucho más que este lugar. ¿Así qué ahora sos alguien? Pero ¿qué significa ser alguien en una ciudad de nadies? Y todos los lugares a los que vayas, van a ser nadie. Y en todos los lugares a los que vayas, vas a ser nadie. Podés encontrarme en mi cuarto dónde los besos no son gratis, dónde la oscuridad se materializa y no somos nadie. Y te besa,  te besa, te besa y te mata. 

Víbora

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Podés sentirlo?  Ese sentimiento de angustia reptando por el interior de tu cuerpo abrasando  todos tus órganos y músculos. Esparciendo su veneno por cada glóbulo y dándote la sensación de que cada vez puede abarcar más  y más. Ese sentimiento  de que todo se pierde poco a poco, de que cada segundo que pasa  arde más y más. Ese sentimiento de que no, de que no se puede  encapsular el tiempo. De que las hojas se incendian antes de caer al suelo. Y sólo podés mirar las llamas que irónicamente  invocan agua mares, que saltan de tus ojos y mueren. Y ese animal  vuelve a reptar vuelve a comerse  toda la esperanza de que el tiempo, abra sus ojos  y pare frente a tu ventana. Podés sentirlo? Ahora  que mudó su piel, y que sus intenciones  son  salir,  incinerar el sol y regalarle  al tiempo, que aceptaste  ver pasar de largo, y al resto de la audiencia, una sonr...

Cuando la Muerte llama a tu puerta

Cuando la muerte llama a tu puerta, no son muy diversos los desenlaces posibles. Las manos te transpiran y sentís que tu espalda va a traicionarte en cualquier momento. Tu visión disminuye, los ángulos se vuelven equívocos, aunque tu mente crea que estás agudizando todos tus sentidos. Los sonidos, se oyen en notas más graves y tus oídos captan únicamente melodías provenientes de órganos y timbales de iglesia. De repente, tu casa, el lugar más seguro para vos en el mundo, se convierte en un campo minado, se convierte en el escondite del enemigo. Y tus pasos son como anclas lanzadas en alta mar, eficaces pero también cruciales, sin retorno. Y al cabo de unos segundos, después del primer llamado, te intentás convencer de que la aldaba que compraste en uno de tus viajes, no se escuchaba tan cruda, de que sonaba menos al final de tu vida. No entendés porque sentís que un fénix albino te acaricia de esa manera la nuca, con su plumaje espectral. E intentás recordar el paso del tiempo, cuanto ...

Sorpresa

En todos mis años de trabajo en tal oscuro lugar nunca nada me sorprendió de esta manera. Entré a trabajar acá a mis 18 sin saber que iba a hacer de mi vida y mucho menos lo que me esperaría en ese espeluznante campo. Siempre lo llamé así: “el campo”. La verdad es que nunca me gustó decirle “cementerio”, me sonaba a mucha tristeza. Y no es fácil: los familiares llorando, las viejas historias paranormales de los viejos guardas, mis primeras noches, totalmente aterradoras. Pero si hay algo que puedo asegurar, en veinte años trabajando cómo sepulturero, es que jamás, nunca, jamás me sorprendí; y mucho menos, de la manera en que me sorprendí en mi última noche trabajando ahí. Nunca estuvo permitida la sepultura nocturna, por el simple hecho de que semejante acto requería una precisión y un debido respeto, digno del ritual que representa el final de esta vida. Sin embargo, aquella noche, nos llegó, a mis compañeros y a mí, un recado muy especial y por lo tanto muy específico. El patrón, de ...