Arco y flecha
Arco y flecha. La firme tensión del viento acalambra los surcos de mi mirada, que perspicaz, encuentra en el recorrido escarlata de la existencia una vía de escape a mi odio inmaculado. Es que he recorrido las líneas de aquella canción general, cuyas letras parecen relatar los giros de una bailarina que decide llorar por gusto. Y mis pasos ya están exhaustos, mi bastón destaca por su firmeza y se clama a sí mismo, como el más fuerte entre los débiles. La cuerda es resistente, mis falanges se rompen en el afán de saciar mi ambición espectral. Corpórea, mi alma me desafía a irrumpir la concavidad de mis años. Yo respondo, entre cascabeles moribundos, que no hace falta, que yo la he vencido siquiera antes apostar. Tomo mi bastón y espero, mientras vendo con cautela mis pardas manos, a que pase mi tren. Segundos antes, mi alma cuestiona la verosimilitud del motor de aquel tren. Y le respondo, con un silbido, que puede enc...