Arco y flecha
Arco y flecha.
La firme tensión del viento
acalambra los surcos de mi mirada,
que perspicaz,
encuentra en el recorrido escarlata de la existencia
una vía de escape a mi odio inmaculado.
Es que he recorrido las líneas de aquella canción general,
cuyas letras parecen relatar los giros de una bailarina
La firme tensión del viento
acalambra los surcos de mi mirada,
que perspicaz,
encuentra en el recorrido escarlata de la existencia
una vía de escape a mi odio inmaculado.
Es que he recorrido las líneas de aquella canción general,
cuyas letras parecen relatar los giros de una bailarina
que decide llorar por gusto.
Y mis pasos ya están exhaustos,
Y mis pasos ya están exhaustos,
mi bastón destaca por su firmeza
y se clama a sí mismo,
como el más fuerte entre los débiles.
La cuerda es resistente,
La cuerda es resistente,
mis falanges se rompen en el afán de saciar mi ambición espectral.
Corpórea, mi alma me desafía a irrumpir la concavidad de mis años.
Yo respondo,
Yo respondo,
entre cascabeles moribundos,
que no hace falta,
que yo la he vencido siquiera antes apostar.
Tomo mi bastón y espero,
mientras vendo con cautela mis pardas manos,
Tomo mi bastón y espero,
mientras vendo con cautela mis pardas manos,
a que pase mi tren.
Segundos antes, mi alma cuestiona la verosimilitud del motor de aquel tren.
Y le respondo,
Segundos antes, mi alma cuestiona la verosimilitud del motor de aquel tren.
Y le respondo,
con un silbido,
que puede encontrar mis flechas
que puede encontrar mis flechas

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